27.10.08

Otoño



Todo era común, las tareas estaban planteadas y sin duda nadie quiso percatarse del cambio ocasionado. Los colores ya se habían ido y las hojas derramadas por doquier llenaban de melancolía las habitaciones de los enfermos que tenían el corazón vendido al olvido. La estación decían que era primavera, pero los girasoles decidieron no salir más mientras que las margaritas se escondían de aquellos locos enamorados que no hacían más que preguntar, las personas obnibuladas no sé daban cuenta que estaban subyugados a lo que lamentablemente era un otoño eterno.
Los niños ya no sabían que eran las canicas, cambiaron controles y cables por la inocencia que sus padres les relataban en cuentos que fueron utilizados para adormecerlos durante las noches en las que todavía se respiraba un aire a esperanza.
La vida no sentía querer seguir, esclavitud que se había propagado por aquella monotonía llegó mas allá de lo que creía sin poder a un final feliz.

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