29.10.08

El flaco de blanco.

Lo conocí hace unos años, inmediatamente quedé perdidamente enamorada de él. Era aquél que me llevaba lejos cuando lo necesitaba y absurdamente relajaba mis sentidos que más de una vez eran apabullados por el malestar general que sentía estando en aquella celda llamada habitación.


Estuve siempre a punto de dejarlo, nunca pude el maldito se enraizaba a mi y sólo me pedía una oportunidad más. Los consejos de personas que decían quererme no eran suficientes, simplemente él me cegaba y hacía que encontrara la calma que no estaba dispuesta a perder.

Un día estaba tan ligado a mí que sentía no poder respirar sin él cuando lo único que hacía era quitarmela poco a poco, fue cuando decidí dejarlo para siempre definitivamente me tenía cautiva pero mi vida necesitaba un descanso. Estaba cansada de la esclavitud en la que este me había envuelto inclusive ya era víctima de celos a causa de este, no podía permitir que alguien lo tocara si quiera. Me arrodillé y le pedí que me dejara en paz, lo deseché como la peor escoria pero lo veía en cada esquina, parecía estar arrepentido del daño ocacionado pero simplemente era una máscara mas, todos sabían que sólo me intentaba engañar pero su belleza me enloquecía, su aroma me sacaba del mundo y me sumergía a un mar de sensaciones y emociones que yo era incapaz de conocer sin él. Perdí la cuenta las veces que esa escena sofocadora se repitió, mi vida parecía estar totalmente ligada a él, y desligarme parecía un imposible. Hasta hoy pienso como será posible hacerlo, algún día encontraré la fórmula correcta. ¿Ayuda?

1 comentario:

Andrea Back dijo...

fuma ganjah. jajaja te amo loca del martillo