27.10.09

24/10

Disparar o no dispararEl cañón roza la sien y sus manos tiemblan sin cesar.Disparar o no dispararYa no había sentido en su vida, las sensaciones ya no existían y la soledad lo embriagaba diariamente.Disparar o no dispararNo dejaba a nadie atrás, sus metas ya habían sido cumplidas y no había razones para crear nuevas.Disparar o no dispararNo era complejo, era simple. Cruzar o no una línea sin marcha atrás, cambiar la dirección del destino y poner fin a aquella existencia tan desgastada con el tiempo. Solo los surcos de su rostro eran testigos de tanto esfuerzo sin recompensa alguna.Disparar o no dispararHoy el gatillo está en sus manos.

15.9.09

Escritura automática 1

Él, yo, maría y javier
Viven, no interesa el resto.
Vamos, sonrie que el mundo te deja atrás
Deja de pensar
El sentir se va del tiempo y no hay que pensar
no vale la pena sonreir si nada esta claro

el mar profundo que nos deja sin pensar
nos deja sin respirar
nos premia por ser comunes e iguales al final.

6.9.09

Honoria de la Cruz

Jorge Chávez. 8:45 p.m.
El escenario era el menos esperado, después de una pequeña ola de calor en la gris la lluvia caía sin reparo alguno, gotas fuertes que calaban por dentro. Una banca húmeda y unos 60 años sobre aquél bloque de cemento, sin saber leer ni escribir estaba ella llena de vida. Sin saber gesticular de manera apropiada el español intentaba encontrar el hogar de una hija despreocupada.
De alguna manera, las gotas de lluvia no calaban el piel ahora iban al corazón. Su inocencia tan golpeada por los años continuaba vigente a pesar de los surcos evidentes en su piel.

17.5.09

Sufferre

Aquél atardecer decifró lo que una sonrisa tan vacía podía significar. Los momentos se desvanecieron y la pieza del rompecabezas que faltaba decidió perderse en algún agujero fuera de la ciudad.

Se perdió, no quise buscarla. No sentía, no podía hacerlo. Daño, frustración y dolor causaba el instante donde mi vida acabó. Los ojos cerrados, una venda encima y los colores sin color de mi habitación, fue lo único que quedó. Monotonía, juego barato de golf y una cesta de manzanas que la abuela nunca me dejó tocar.

Solíamos pasar horas sentados en frente de la chimenea. La abuela cepillaba mi cabello; el abuelo, pipa en mano, contaba historias que nunca pude creer; Margarita pelaba habas en la cocina y con risas desinteresabas llenaba el lugar con la alegría que las historias del abuelo no podían lograr.

Lo encontré, el soldadito de cobre del abuelo, solía jugar con él mientras las nubes grises derramaban gotas llenas de amor que desilizándose por los vidrios llegaban a dar el calor que tantas noches necesitabamos.

Déjalo, olvida y haz.

5.4.09

Frustración.

.Es hora de comenzar una vez más, así llega. El cerebro saturado, lleno de números y sin ganas de continuar. La frustración me contempla con esos ojos depravados. Ella me conoce, sin embargo, la vergüenza me esconde entre sus vestidos recatados llenos de pecado.

Me buscan, más ni mi rastro es encontrado, mis ganas de continuar se evaporan cual colonia barata que ni fragancia de sueños deja. Los ojos cansados y las manos débiles que al coger un lápiz tan sólo piden piedad de no ser utilizadas.

Siento que tal vez ha llegado una vejez prematura, las experiencias vividas en una intensidad fuera de lo común han hecho que aquél espíritu sea carcomido en poco tiempo.

Desde fórmulas hasta nombres raros de cosas que quizás ni interesan llenan cada rincón de esas hojas que sólo trasmiten temor. Temor que llega con aquél hombre viejo que tan sólo quiere difundirlo.

1500 horas, la práctica concluyó.

15.3.09

Claro.

Vamos, muestrate maldita. Vamos, si eres capaz de hacerme sentir todo esto serás capaz de aparecer.

9.2.09

Entiéndeme

Entiéndeme, típico de ella. Era lo único que pedía la condenada ¡Carajo! ¿Es acaso que no entiendes tú? Terminaba cada pelea sin pedir más. Llegó el punto en que, la mujer, loca de la ira, intentó hasta decirme mediante cuchillazos que no bastaba su sonrisa para que fuésemos felices.
Sí, he muerto.

- ¿Cómo estás?
- Entiende, necesito que te vayas
- Te amo
- Yo ya lo dejé de hacer


Es extraño el diálogo entre 2 personas que decían amarse para siempre un 19 de septiembre. Roberto decía que la amaba pero nunca lo demostró, sólo lo decía cada vez que tenía la oportunidad. Cuando él y yo nos conocimos, ya estábamos acabando el colegio. Ambos estábamos enfocados en la universidad y ella apareció en nuestras vidas como la persona más aborrecible que hayamos podido conocer: Pretenciosa y además terca. Roberto siempre mostró desprecio por ella hasta aquella mañana de primavera en la que desesperado vino a buscarme y rompió una luna por las tantas piedras que lanzó. Cuando salí por la ventana gritó: ¡Estoy enamorado!

Aquel amanecer apareció como de costumbre en mi cama. Hacía mucho tiempo ya no era nuestra. Estaba lleno de olor a tabaco, alcohol y drogas. Intentó tocarme, dijo que me deseaba y que era su amada pero decía amarme cuando lo único que hacía era herirme. Lo repudié, lo empujé fuera de mi habitación y entre en lágrimas y gritos. Terminó durmiendo en mi puerta como ya era costumbre.

Cuando salí de la habitación, él ya no estaba. Al parecer, había renunciado al hecho de recuperarme. Yo embargada de tristeza y cólera, me fui de la casa a lo que llamaba trabajo para liberar mis pensamientos de un posible colapso. Pasaron las horas y la hora de salida había llegado sin darme cuenta. Ahí estaba él apoyado en el carro del jefe esperándome, siguiéndome de largo. Su súplica comenzó.

La obsesión llegó unos años atrás cuando ella intentó darme celos con un compañero de trabajo. Los celos sobrepasaron los límites y yo incapaz de perderla estuve cegado de ver la verdad. Es ahí donde comenzó todo. La cobardía me llevó a cometer muchos errores, los cuales nunca me fueron perdonados y creo que jamás lo serán. El hades de mi casa crecía con cada segundo haciéndose insoportable para ambos.

Ella ya lo había dejado de amar, el amor se le acabó cuando la obsesión llegó a sus vidas.
Él murió cuando decidió cambiar, aunque…

21.1.09

Es extraño después de todo este tiempo, ella pareció en mi memoria diciéndome que faltaba poco de esto hace ya tanto y la vida continuó sin que la viera más.

Cuando llegó la mañana del 22 y sonrió a la aurora como siempre sin tomar atención al calendario, escuchó un sollozo que provenía del cuarto de lado pero no le tomó atención hace días que estaba así y realmente no había mucho que hacer así que dejó que la mañana continuara.
Llegó hasta la cocina y el desayuno estaba listo, ágilmente comió, queriendo salir rápido de la casa tropezó y el jarrón tan preciado cayó. El estrepitoso ruido despertó al silencio, trayendo consigo una serie de gritos que hicieron que la felicidad que raramente sentía se transformara en el llanto tan conocido en la casa, se arrojó al suelo sintiendo al círculo de personas la miraban con extrañeza. En su memoria apareció su imagen y después de varios minutos recordó el calendario.
No puedo decirte que no serás importante y siempre lo serás, aparece.