Jorge Chávez. 8:45 p.m.
El escenario era el menos esperado, después de una pequeña ola de calor en la gris la lluvia caía sin reparo alguno, gotas fuertes que calaban por dentro. Una banca húmeda y unos 60 años sobre aquél bloque de cemento, sin saber leer ni escribir estaba ella llena de vida. Sin saber gesticular de manera apropiada el español intentaba encontrar el hogar de una hija despreocupada.
De alguna manera, las gotas de lluvia no calaban el piel ahora iban al corazón. Su inocencia tan golpeada por los años continuaba vigente a pesar de los surcos evidentes en su piel.
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