Pareciera que el verano trae un goce y pide sólo alegría, hay veces que ese verano tan anhelado se convierte en un Hades que sólo causa dolor. En medio de llantos y alucinaciones la confusióninvade cada rincón de esos corazones, los abraza y se transforma en un dolor conjunto que no quiere dar marcha atrás.
Una presión en la cabeza, un desmayo repentino, una niña en casa esperando su sostén; todo tan rápido que no deja ni respirar. La preocupación de una madre y el adiós de una hija, ese adiós sin carta, sin un aviso oportuno que deja en la desolación.
Verla es sus sueños, pedirle que se quede y no poder hacer algo, así lo pida toda la fuerza de su ser, verla desvanecerse como el ocaso diciéndole adiós a ese verano y dándole la bienvenida a un invierno eterno.
Porqué la dejó si ella ni la conoció, es acaso que no debía estar es su vida, preguntas que estuvieron a lo largo de una vida sin encontrar una respuesta correcta. Ella no sabía que era correcto simplemente el abrigo de esa confusión no la dejaba ver la claridad de aquellainjusticia que sólo era un hecho que debía pasar.
El tiempo pasará, el dolor no cesará. Se quedará silencioso y constante y en momentos que la necesite esos recuerdos aparecerán y de silencioso pasará a ruidoso y abrumador.
No hay comentarios:
Publicar un comentario